Será la GN la tercera fuerza armada de la Sedena

Se restructurará la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena). El nuevo esquema operativo y administrativo ya fue definido. La transformación se realizará en dos etapas. La primera incluye crear una comandancia del Ejército Mexicano, dotar de mayores facultades a la subsecretaría y a la Oficialía Mayor; para ello la milicia cabildeará los cambios legislativos que se requieren. En la segunda fase la Guardia Nacional será integrada como tercera fuerza armada, tal y como lo anticipó el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Documentos de la institución castrense que obtuvo La Jornada establecen que una vez que se logren las modificaciones legislativas se creará el “estado mayor de la defensa nacional conjunto”, que coordinará las acciones de la Fuerza Aérea, el Ejército y la Guardia Nacional, y mantendrá la autonomía de los órganos del fuero de guerra. El proceso de restructuración está en marcha, aunque a decir de fuentes civiles y militares no se puede precisar el nivel de avance, pero el mando operativo de la Guardia Nacional desde octubre de 2020 está en manos de la Sedena. Ahora se trabajará en su “incorporación como Fuerza Armada” y se tiene proyectado que ocurra el año próximo.

Para demostrar la viabilidad del proyecto, en la presentación que circula entre militares de alto rango, la Sedena ejemplifica los “niveles de mando en otros países”, y la manera en que operan las fuerzas armadas en España, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela.

En todas esas naciones el presidente es el jefe supremo de las fuerzas armadas (como está establecido en México), pero sus comandos estratégicos o estados mayores conjuntos, coordinan al ejército, la fuerza aérea, la guardia nacional y la armada.

En este caso, la propuesta de la Sedena no plantea que la actual Secretaría de Marina Armada de México (Semar) se unifique o pase a lo que se propone sea un estado mayor conjunto, sino que la reforma solamente se involucre al Ejército, la Fuerza Aérea y la Guardia Nacional.

El plan de restructura de la Sedena indica que la comandancia del Ejército –que actualmente no existe– ejercerá el control operativo y administrativo de esta fuerza armada y concluirá la responsabilidad del Estado Mayor de la Defensa Nacional (EMDN), respecto de “las relaciones bilateral y multilaterales”.

De esta manera operará igual que lo hace la Fuerza Aérea, que tiene un comandante asignado, y es el “responsable de operar, administrar y emplear a las unidades de esa fuerza armada”.

Como parte de esta modificación estructural, el estado mayor del Ejército contará con una jefatura, tres subjefaturas y cinco secciones de estado mayor, se encargará de los mandos territoriales que conforman las zonas y regiones militares, además de la operación de los cuerpos y fuerzas especiales; también de la Policía Militar, las aerotropas, y las direcciones de Policía Militar y la de Defensas Rurales.

Con las modificaciones, en el ámbito nacional el titular de la Sedena ejercerá el control de la política nacional de defensa, la administración de los recursos humanos, el desarrollo de la política presupuestal y la de comunicación social. También tendrá bajo su responsabilidad los sistemas operativos, logísticos, administrativos, de inteligencia, educativo, adiestramiento, de doctrina y liderazgo militar.

Por lo que hace al ámbito internacional, entre las funciones del titular de la Sedena estará su participación en la Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas, “interacción con el Comando Norte de Estados Unidos” y el “diseño de la visión estratégica mutua México-Estados Unidos”.

En el contexto internacional, el comandante del Ejército representará a la milicia en la Conferencia de Ejércitos Americanos, tendrá interacción con “los ejércitos Norte y Sur de los Estados Unidos”, además de la ejecución de los acuerdos que surjan de la “visión estratégica mutua México-Estados Unidos”.

La reforma plantea modificaciones a la estructura de la Fuerza Aérea, ya que se crearía una subjefatura de doctrina, un área de asesoría jurídica y una unidad de comunicación social, y transferirá a la “comandancia del Ejército Mexicano el control administrativo de la brigada de fusileros paracaidistas como cuerpo de aerotropas”.

En el documento se menciona que para esta reorganización se requiere que el Congreso y el Presidente de la República autoricen modificaciones la Ley Orgánica del Ejército y la Fuerza Aérea, el Reglamento Interior y el Manual de Organización general de la Sedena.

En el caso de la Subsecretaría de la Defensa Nacional se establecerá que el titular de esta área “ocupará el mando (de la secretaría) durante las faltas temporales” del titular; presidirá “el comité de fideicomiso público de la administración para la adquisición de equipo militar y otros fideicomisos”.

En tanto, la Oficialía Mayor tendrá entre sus facultades el “ejercicio, control y evaluación del gasto público”; revisar lo referente al “gasto público que requiera la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y la Secretaría de la Función Pública”.

El plan de restructuración está fechado en mayo pasado, y en él se establece que en ese mes se elaborarían las “planillas orgánicas” y las propuestas de adecuaciones al marco jurídico, mientras el pasado mes de junio se buscaría el acuerdo presidencial.

En el documento se plantea la posibilidad de que el presidente Andrés Manuel López Obrador pase revista de tropas como marco para la “entrada en funciones” de la comandancia del Ejército y de la restructuración de la Sedena el próximo 13 de agosto, teniendo como referencia que en esa fecha, pero de 1914, se firmaron los Tratados de Teoloyucan.

Gustavo Castillo García

Fuente: La jornada

AWS